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A Séneca le pitan los oídos y se remueve en su tumba

El golf y su puta madre

 

   Mi polito de Ralph Lauren.

   Mis gafas de sol.

   Mi viserita blanca a juego con los pantalones.

   Y mis zapatos de pinchos.

   Ala, a jugar al golf.

   Lo cierto fue que tuve una mala entrada con el caddie, pues mis RayBan me quedaban un poco grandotas y se me resbalaron al intentar aparcar el cochecito, con lo cual estuve apuntito de atropellarlo. Porque era joven y anduvo bien de reflejos …

   Eso lo predispuso ya en mi contra y yo, cuando alguien me mira mal, trabajo mal. No, no me salen bien las cosas bajo presión.

   Total, en la salida le pido un wedge. 

   -¿Un wedge?- dijo confirmando para sus adentros que no jugaba habitualmente.

   -Sí, un wedge, un pitch del 48.

   No me podía amilanar ahora. Si me mostraba vacilante sería la victoria del mosqueado caddie.

   El otro arqueó las cejas y me lo alargó con cara de pensar: “yo voy a cobrar igual y esto va a ser divertido”.

   Total, ahí que me pongo con el culo en pompa, levantando y recolocando los pies poquito a poco y listo para golpear. Nada de ensayar en el aire. Eso para los neófitos. Le iba yo a enseñar a este lo que valía un peine. 

   Una vez visualizada la parábola que quería para la bola, una vez ponderada la velocidad del viento y la pendiente en la que colocaría el golpe, me hice uno con el palo, mis brazos y el hierro eran una sola cosa, hombre y herramienta nos fundimos en un instrumento de precisión que colocarían la pelota en el milímetro exacto.

   Tensé mis músculos como el resorte de precisión de una maquinaria alemana y me interrumpe el colega con cara de sorna: “Oiga, tiene el palo al revés”.

   Con mi concentración por los suelos compuse mi mejor sonrisa de circunstancias y me excusé diciendo que era ambidextro, y que a veces colocaba a izquierdas las cosas utilizando la derecha.

   “Ahhhh”, dijo él, “pégale el moco a otro”. Eso no lo dijo, pero se leía en su media sonrisa.

   Con mi autoestima un poco lastimada me dispuse a golpear de nuevo. Tenía la fatídica sensación de que el tiro iba a salir mal. Y así fue.

   La bola cayó en la arena, como la lágrima de la canción. Pero no cayó en una de esas trampas que colocan para que los expertos se luzcan, ya cerca del green, sino en un arriate de geranios que había cincuenta metros a mi derecha, cerca de un cenador donde servían refrescos. En realidad la pelota ahora se encontraba más lejos del hoyo que al principio, pero yo no me arredré y me fui muy dispuesto para ella.

   Mientras nos acercábamos le pregunté al caddie si tenía un poco de Reflex, porque me había crujido la espalda en mi primer swing y me dolía, pero esta vez se ahorró el sarcasmo pues algunos de los que tomaban refrescos se estaban volviendo para tener algo divertido que contar al volver a casa y la vergüenza ajena se estaba apoderando de mi compañero.

   Con la mayor de las dignidades le pedí un hierro 4 y creo que el me dio lo que le pareció.

   No había muchas plantas donde estaba la pelota, así que sin que el pulso me temblara y limpiamente arranqué como medio metro del geranio más grande que había, que voló graciosamente hacia atrás hasta le mesa más cercana, cuyos usuarios no pudieron evitar soltar una carcajada.

   Mi caddie, deseando que se nos tragase la tierra, me preguntó, perdida un poco ya la compostura:

   -¿Usted ha jugado antes al golf?

   -¿Que si he jugado? Si hasta he escrito un libro.

   -¿Qué libro?

   -El golf y su puta madre

 

   ¿Y a qué viene esta historia hoy? Pues a que la junta de Andalucía nos ha regalado al estimado cuerpo de profesores con un programa de gestión académica y educativa, llamado Séneca. Creo que los huesos que queden del filósofo cordobés deben revolverse en su nicho con creciente furia, pues yo calculo, a grosso modo, que deben cagarse en sus muertos del orden de unas ( … y pico colegios por provincia con y pico profesores por colegio por ocho provincias es igual a …) trescientas veces al día en horario lectivo y unas seiscientas en el no lectivo, porque ahí está una de sus gracias, como los profesores disponemos todos de conexiones de altísima velocidad y mucho tiempo libre, pues aprovechamos y en vez de hacer pis -que es excesivamente mundano- allá que nos peleamos por el ordenador de la sala de profesores y, claro, todos en Andalucía tenemos la misma ocurrencia a la vez y los servidores de la junta no dan para tanto. 

   Con que después de la centésimo segunda mención escatológica a nuestro estoico autor (¡menos mal que escogió esta corriente filosófica!), uno decide emberrinchado llevarse el trabajo a casa.

   Y no es que no me guste trabajar, pero es que cada vez se me hace más palpable la sensación de que a más fracaso escolar le sigue más burocracia para el profesor, más papeleo y menos preparar clases, más control y más hacernos responsables del despropósito, sinrazón, que supone la LOGSE. Pero, ya lo dijo el clásico: “Sostenella y no enmendalla”, ¿que no quieres caldo? Dos tazas.

 

   Moraleja: yo creía que mientras más se conocía algo o a alguien, más se le amaba. Pero no. Escribiré pronto el libro sobre el séneca: “El séneca y su puta madre”

 

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3 comentarios el “A Séneca le pitan los oídos y se remueve en su tumba

  1. Reyvindiko, Reyvindiko… ¿dónde queda ahora su primer post? ¿dónde está ese “ver lo positivo de las cosas”? piense que, al lado del “séneca” los demás programas son mejores.

    ¿Sabe? me sorprende que se sorprenda. Uno, viene de la Junta de Anadalucía, sin comentarios; dos, en el apartado de educación, que viendo el trayecto de los últimos años, también sin comentarios.

    Yo no entiendo de economía, ni política, ni del mercado, ni de un sinfín de cosas, pero, a mi tierna edad, ya me doy cuenta de que la educación se deteteriora con el tiempo ¿ejemplos? el informe de PISA, el que a los alumnos no se les pueda poner ceros porque se deprimen, que los “repetidores” sean arrastrados año tras año con una interminable lista de suspensos, creando un malísimo ambiente en la clase y un largo etcétera.
    Las hipotecas suben, la gasolina, los productos, todo sube; ¡ah no! perdón, los sueldos no. Gente que cobra mil euros y tiene una hipoteca de novecientos tiene que elegir entre comer o pagar ¿qué pasa? los bancos, que tan alegremente habían dado hipotecas a 40, 50 años, ahora no saben cómo hacer que la gente pague, las listas de morosidad, vaya algo que también sube, son cada vez más largas.

    Veremos a ver dentro de unos años cómo está España, pero bueno, como en el primer post, veamos el lado bueno, los inmigrantes ya no querrán venir.

    Un Saludo.

  2. No malgastes tu tiempo más aún en escribir sobre un tema tan feo, prosaico, mundano y absurdo (me refiero al manual sobre “el séneca”). Piensa que si te zambulles en ese mundo tan juntadeandalucía, una de dos, o te vuelves loco, o te vuelves uno de ellos.
    Es una realidad lamentable lo que está pasando en las aulas andaluzas y en los despachos de los que están imponiéndonos tan estúpidas y manipuladoras leyes. Pero ya bastante tenemos con padecerlo para encima tener que escribir sobre ello.
    No sólo se están cargando la educación, sino también la profesión de educador. Quizá deberíamos haber hecho caso a aquella sugerencia de un sabio logsero de llevar un tapón de corcho en el bolsillo para conseguir la motivación de los alumnos. Pero no, algunos todavía nos empeñamos en formar a nuestros alumnos desde la libertad que les da el saber.

    Hay otro chiste muy acorde con este tema, pero es mejor que lo cuentes tú mismo: es ese del equipo andaluz de piragüismo.

    Gracias, Reyvinidiko, por tu blog. Es un placer poder leerte y sonreír contigo. Además me parece muy original utilizar un chiste para retomar un tema tan real como la vida misma.

    Espero seguir leyéndote.
    Hasta la próxima.

  3. Muy ingenioso el chiste. Decían los escolásticos que cuanto más se conoce algo, más se le ama. Pero lo que se ama es el bien de esa cosa, no su mal. Y como el Séneca y la LOGSE tiene poco bien, lo odiamos más cuanto más lo conocemos.

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